LA PERICIA TOXICOLÓGICA ANALÍTICA: PILAR FUNDAMENTAL EN LA DETECCIÓN DEL CONSUMO DE COCAÍNA.
- 10 ago
- 3 Min. de lectura
Prof. Dr. Carlos Peña F. Bioquímico, Doctor en Química.
Bioquímica y Toxicología
Socio activo del Colegio de Peritos Profesionales de Chile A.G.

En el ámbito de las ciencias forenses y de la toxicología forense en particular, la pericia toxicológica analítica representa una herramienta indispensable para el esclarecimiento de hechos relacionados con el consumo de sustancias sicoactivas. Su relevancia es particularmente notable en la detección de cocaína, un estimulante del sistema nervioso central con elevado potencial adictivo, lo que se manifiesta en efectos clínicos y sociales de amplio alcance.
La identificación del consumo de cocaína suele centrarse en la detección de benzoilecgonina, su principal metabolito. Esta elección se basa en la estabilidad química del compuesto y en su prolongada presencia en el organismo, lo que facilita su detección incluso días después del consumo [1,2]. Sin embargo, esta aparente ventaja técnica encierra una importante limitación interpretativa que merece ser discutida críticamente.
Desde una perspectiva toxicológica y legal, el uso exclusivo de benzoilecgonina como indicador de consumo plantea un problema fundamental: no permite establecer con certeza si el individuo se encuentra bajo los efectos activos de la cocaína al momento de la toma de muestra análisis. La presencia de benzoilecgonina indica exposición previa, pero no distingue entre un consumo reciente y uno ocurrido días antes, sin efectos clínicos residuales. Esta distinción es crucial en contextos como peritajes a conductores, controles laborales, evaluaciones antidopping para deportistas o decisiones judiciales [3,4].
En este contexto, las técnicas analíticas avanzadas como la cromatografía líquida de alta o ultra alta resolución, acopladas a espectrometría de masas en tándem (HPLC-MS/MS o UHPLC-MS/MS), y la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas en tándem (GC-MS/MS), son fundamentales. Estas técnicas proporcionan una sensibilidad y especificidad elevadas, permitiendo no solo la detección sino también la cuantificación precisa de metabolitos como la benzoilecgonina, ecgonina metil éster, cocaetileno y la cocaína inalterada en sangre u orina [2,3,4,5].
Un aspecto crítico, a menudo pasado por alto, es la forma en que se expresan los resultados toxicológicos. Toda medición analítica está sujeta a variabilidad, y por ello los resultados deben reportarse acompañados de indicadores estadísticos como la desviación estándar (SD) y los intervalos de confianza, preferentemente al 95%. Esto proporciona un marco de interpretación más riguroso y permite valorar la fiabilidad del dato [5].
Asimismo, es imprescindible informar el límite de detección (LOD) y el límite de cuantificación (LOQ) de la técnica empleada. El LOD indica la concentración mínima detectable pero no necesariamente cuantificable con precisión, mientras que el LOQ establece el nivel mínimo al que se puede asegurar una cuantificación válida. Estos parámetros no solo delimitan la sensibilidad del método, sino que también permiten evaluar si un resultado reportado está dentro de un rango técnicamente significativo [2,4].
Los valores de corte o “cut-off” también deben ser definidos con claridad. Estos valores sirven como umbral para interpretar si una muestra debe considerarse positiva o negativa desde un punto de vista forense o clínico. Además, contribuyen a estimar, con las debidas reservas, el tiempo transcurrido desde el consumo, ya que concentraciones más elevadas tienden a correlacionarse con una exposición más reciente [6].
Una pericia toxicológica analítica competente no puede limitarse a informar "presencia" o "ausencia" de una sustancia, sino que debe ofrecer un análisis cuantitativo robusto, documentar los límites técnicos del método y situar los hallazgos dentro de un marco estadístico interpretativo.
Para el caso de la determinación del consumo de cocaína, si bien la detección de benzoilecgonina sigue siendo un recurso valioso, su interpretación requiere una comprensión profunda del contexto farmacológico, legal y analítico. Solo mediante una expresión precisa, transparente y científicamente respaldada de los resultados, puede garantizarse una justicia basada en evidencias sólidas y técnicamente afianzadas.

REFERENCIAS
[1] Ttito A, Mirella BM. Identificación cromatográfica de Benzoilecgonina en orina de personas detenidas en el Complejo Policial de Trujillo, agosto –octubre 2017. 2019. Disponible en: https://dspace.unitru.edu.pe/items/fbc6e5b9-59df-40c0-b00d-59d6d73d5c89
[2] Thompson WC, Dasgupta A. Confirmation and quantitation of cocaine, benzoylecgonine, ecgonine methyl ester, and cocaethylene by gas chromatography/mass spectrometry. Am J Clin Pathol. 1995; 104(2) : 187–192. Disponible en: https://doi.org/10.1093/ajcp/104.2.187
[3] Kriger S, Gunn J, Terrell AR. Identification and quantitation of cocaine, benzoylecgonine, and cocaethylene in blood, serum, and plasma by UPLC-MS/MS. Methods Mol Biol. 2010; 603 : 157–164. Disponible en: https://doi.org/10.1007/978-1-60761-459-3_15
[4] Bourland JA, Hayes EF, Kelly R, et al. Quantitation of cocaine, benzoylecgonine, cocaethylene, methylecgonine, and norcocaine in human hair by GC-MS/MS. J Anal Toxicol. 2000 ; 24(7) : 489–495. Disponible en: https://doi.org/10.1093/jat/24.7.489
[5] Quintela O, Lendoiro E, Cruz A, et al. HILIC-MS/MS determination of cocaine and its metabolites in hair. Anal Bioanal Chem. 2010;396:1703–1712. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s00216-009-3393-5
[6] Lizot LFL, da Silva ACC, Bastiani MF, et al. Simultaneous determination of cocaine and metabolites in dried blood spots by UPLC–MS/MS. Forensic Sci Int. 2019; 298 : 408–416. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.forsciint.2019.03.026
Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Forenses









Comentarios