La diversidad es libertad
- 19 dic 2025
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Hoy, en 2025, vivimos una gran ola de conservadurismo. Lo más sorprendente es que muchos jóvenes que antes parecían llamados a cambiar el mundo hoy son los primeros en caer en discursos de odio, seguir tendencias tóxicas y rechazar la diferencia. Como si la nueva moda fuera ser iguales y ver lo diverso como algo malo.
La diversidad está en todas partes. Qué aburrido sería el mundo si todos fuésemos idénticos: más de 230 mil especies en el mar, más de 10 mil aves y cientos de miles de plantas distintas. Entonces, ¿por qué los humanos insistimos en ser idénticos? Vestir igual, repetir las mismas ideas, escuchar lo mismo… Ser iguales significa perder lo auténtico. Y cuando alguien se atreve a pensar distinto, se convierte en motivo de burla, como si la diferencia fuera un defecto.
Lo más preocupante es que retrocedemos en conquistas que costaron años. Jóvenes rechazando distintas formas de pensar, sexualidades y nacionalidades. Es como si hubiésemos perdido la capacidad de razonar. Tal vez el odio es más barato, tal vez la indiferencia resulta más cómoda. Pero el mayor mal del ser humano es no poder mirar más allá de lo típico y tomar siempre el camino fácil.
¿A qué se debe este fenómeno? El conservadurismo surge como respuesta a la incertidumbre, a la necesidad de pertenecer a un grupo y a los desafíos actuales. Las redes sociales, los medios y los discursos simplistas refuerzan palabras como “valores tradicionales”, “individualismo” o “totalitarismo”. Las fake news y la falta de investigación nos exponen a información parcial, que distorsiona la realidad y amenaza incluso nuestra democracia.
¿En qué momento ser joven dejó de ser sinónimo de ser rebelde y cuestionador? ¿Cuándo dejamos de ayudar al que sufre y defender lo distinto? Las modas, la música, el arte y el cine siempre fueron espacios de lucha; hoy, en cambio, todo parece genérico, sin voz propia. Ahí está el peligro: creer que la diversidad es peligrosa, repetir clichés y seguir el camino fácil que algunos políticos y medios promueven. El respeto debería ser la base de todo, y es lamentable ver cómo por ciertas modas eso se pierde.
La libertad no nació sola: es un derecho conquistado tras años de lucha. Aunque hoy estemos mejor que antes, debemos defenderla. Nadie debería obligarnos a pensar igual ni callar nuestras diferencias. La diversidad es nuestra mayor fuerza, y defenderla es defender el futuro. Hay que preocuparse más de luchar y de buscar cambios que de perseguir el look perfecto.
Las redes sociales, para bien o para mal, tienen un rol decisivo en nuestro pensamiento crítico. Funcionan como una máquina que hegemoniza, que nos empuja a ser iguales. Es más fácil vender el mismo tipo de ropa, peinado y estilo de vida; y esto puede generar inseguridades y normalizar la uniformidad.
Los invito a cuestionar el sistema, a cambiar lo que está mal y a conservar lo que consideramos correcto. A no discriminar ni juzgar sin conocer, a interesarse por aprender y a defender nuestras opiniones con argumentos. Los invito a crear un Chile diverso, libre y justo. Porque la verdadera rebeldía hoy no está en odiar, sino en respetar, pensar y actuar con valentía.
Por Ignacia Andrea Vinet Chandía
Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Forenses




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