top of page

Investigar sin contaminar: el gran desafío pericial en delitos sexuales.

  • hace 2 minutos
  • 3 Min. de lectura


Por Jorge Esteban Alarcón Castillo​


Perito Criminalístico, Delitos Sexuales, Análisis y Pericia de Entrevista Video Grabada (Ley 21.057)

Socio activo del Colegio de Peritos Profesionales de

Chile A.G.



Primera Parte: El problema de fondo

 

La investigación de los delitos sexuales exige algo más que buenas intenciones y voluntad persecutoria: exige método, técnica y respeto irrestricto por los estándares periciales. Desde la experiencia acumulada en el análisis crítico de informes policiales y periciales, resulta evidente que muchas investigaciones no fracasan por ausencia de normativa, sino por su aplicación deficiente, fragmentada o derechamente incorrecta. Entrevistas contaminadas, escenas procesadas con premura y análisis periciales construidos sobre omisiones relevantes son falencias que, lejos de fortalecer la búsqueda de la verdad, debilitan la investigación y tensionan el debido proceso. En delitos de esta naturaleza, donde el error no admite margen, investigar sin contaminar no es una consigna: es una obligación técnica.

 


Segunda parte: La brecha entre el procedimiento escrito y la realidad investigativa

 


En el análisis reiterado de carpetas investigativas por delitos sexuales, se observa un patrón que se repite con preocupante frecuencia: protocolos correctamente citados en el papel, pero deficientemente aplicados en la práctica. Informes extensos, bien redactados en su forma, pero débiles en su contenido técnico, dan cuenta de diligencias incompletas, decisiones apresuradas y omisiones que luego son imposibles de subsanar.

 

Una de las fallas más evidentes se encuentra en la obtención del relato. Entrevistas que deberían ajustarse a estándares como NICHD o a la Ley 21.057 terminan transformándose en espacios de confirmación de hipótesis previas. Preguntas directivas, cierres anticipados del relato, reiteraciones innecesarias y contaminación por terceros configuran un escenario donde el testimonio pierde valor probatorio y se convierte en un insumo frágil, aunque formalmente válido.

 

Desde una mirada criminalística, este error inicial contamina todo lo que sigue. El relato dirige la investigación, define diligencias y orienta peritajes posteriores. Si ese punto de partida está viciado, la investigación avanza, pero lo hace sobre una base inestable.

 


Tercera parte: Sitios del suceso mal trabajados y evidencia que nunca existió… porque no se buscó

 


Otro aspecto crítico, y muchas veces subestimado, es el tratamiento del sitio del suceso. En delitos sexuales, especialmente aquellos ocurridos en espacios cerrados, el lugar del hecho es una fuente clave de información objetiva. Sin embargo, no es extraño encontrar escenas trabajadas de forma superficial, sin aislamiento adecuado, con levantamiento selectivo de indicios y con una clara ausencia de análisis reconstructivo.

 

Desde el punto de vista policial-criminalístico, no levantar evidencia equivale a perderla. Indicios biológicos no pesquisados, material textil no incautado, dispositivos electrónicos no analizados o derechamente no mencionados en los informes, terminan convirtiéndose en vacíos probatorios que luego se suplen con inferencias. Y en criminalística, inferir no es probar.

 


Cuarta parte: El problema no es la crítica, es la resistencia a ella

 

Existe una tendencia peligrosa a interpretar el análisis pericial crítico como un ataque a la investigación. Nada más lejos de la realidad. Detectar falencias no busca desacreditar por desacreditar, sino advertir dónde el procedimiento se apartó del estándar técnico exigible.

 

La investigación penal no se debilita cuando se revisa; se debilita cuando no se revisa. Y en delitos sexuales, donde el impacto de una investigación defectuosa es devastador tanto para la presunta víctima como para el imputado, la ausencia de control técnico resulta inaceptable.

 


Conclusión: Método o relato, esa es la diferencia

 

La investigación de delitos sexuales no puede descansar exclusivamente en el relato ni en la buena fe del procedimiento. Requiere método, control técnico y una aplicación rigurosa de los protocolos existentes. La estandarización de criterios periciales, la capacitación uniforme y la auditoría técnica independiente no son exigencias teóricas: son necesidades prácticas del sistema.

 

Investigar sin contaminar no es un ideal abstracto. Es la diferencia entre una investigación sólida y una que, aunque bien intencionada, está destinada a ser cuestionada. Y como peritos, especialmente quienes provenimos del mundo policial, sabemos que cuando el método falla, la verdad siempre paga el costo.



Por Jorge Alarcón Castillo

Perito Criminalístico

Especialista en Investigación, Análisis y Prevención de Delitos Sexuales

Especialista  en Análisis de  Entrevista Investigativa Videograbada






Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Forenses

CONTÁCTANOS

Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Forenses

Celular: +56 9 8334 2787

Nueva York N°53, oficina 103, Santiago de Chile.

  • Instagram
  • Facebook
  • X
  • LinkedIn
Fundación FUNCIF

© 2026

Fundación para el Desarrollo de las

Ciencias Forenses

bottom of page