Investigar sin contaminar: el gran desafÃo pericial en delitos sexuales.
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Por Jorge Esteban Alarcón Castillo​
Perito CriminalÃstico, Delitos Sexuales, Análisis y Pericia de Entrevista Video Grabada (Ley 21.057)
Socio activo del Colegio de Peritos Profesionales de
Chile A.G.
Primera Parte: El problema de fondo
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La investigación de los delitos sexuales exige algo más que buenas intenciones y voluntad persecutoria: exige método, técnica y respeto irrestricto por los estándares periciales. Desde la experiencia acumulada en el análisis crÃtico de informes policiales y periciales, resulta evidente que muchas investigaciones no fracasan por ausencia de normativa, sino por su aplicación deficiente, fragmentada o derechamente incorrecta. Entrevistas contaminadas, escenas procesadas con premura y análisis periciales construidos sobre omisiones relevantes son falencias que, lejos de fortalecer la búsqueda de la verdad, debilitan la investigación y tensionan el debido proceso. En delitos de esta naturaleza, donde el error no admite margen, investigar sin contaminar no es una consigna: es una obligación técnica.
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Segunda parte: La brecha entre el procedimiento escrito y la realidad investigativa
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En el análisis reiterado de carpetas investigativas por delitos sexuales, se observa un patrón que se repite con preocupante frecuencia: protocolos correctamente citados en el papel, pero deficientemente aplicados en la práctica. Informes extensos, bien redactados en su forma, pero débiles en su contenido técnico, dan cuenta de diligencias incompletas, decisiones apresuradas y omisiones que luego son imposibles de subsanar.
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Una de las fallas más evidentes se encuentra en la obtención del relato. Entrevistas que deberÃan ajustarse a estándares como NICHD o a la Ley 21.057 terminan transformándose en espacios de confirmación de hipótesis previas. Preguntas directivas, cierres anticipados del relato, reiteraciones innecesarias y contaminación por terceros configuran un escenario donde el testimonio pierde valor probatorio y se convierte en un insumo frágil, aunque formalmente válido.
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Desde una mirada criminalÃstica, este error inicial contamina todo lo que sigue. El relato dirige la investigación, define diligencias y orienta peritajes posteriores. Si ese punto de partida está viciado, la investigación avanza, pero lo hace sobre una base inestable.
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Tercera parte: Sitios del suceso mal trabajados y evidencia que nunca existió… porque no se buscó
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Otro aspecto crÃtico, y muchas veces subestimado, es el tratamiento del sitio del suceso. En delitos sexuales, especialmente aquellos ocurridos en espacios cerrados, el lugar del hecho es una fuente clave de información objetiva. Sin embargo, no es extraño encontrar escenas trabajadas de forma superficial, sin aislamiento adecuado, con levantamiento selectivo de indicios y con una clara ausencia de análisis reconstructivo.
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Desde el punto de vista policial-criminalÃstico, no levantar evidencia equivale a perderla. Indicios biológicos no pesquisados, material textil no incautado, dispositivos electrónicos no analizados o derechamente no mencionados en los informes, terminan convirtiéndose en vacÃos probatorios que luego se suplen con inferencias. Y en criminalÃstica, inferir no es probar.
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Cuarta parte: El problema no es la crÃtica, es la resistencia a ella
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Existe una tendencia peligrosa a interpretar el análisis pericial crÃtico como un ataque a la investigación. Nada más lejos de la realidad. Detectar falencias no busca desacreditar por desacreditar, sino advertir dónde el procedimiento se apartó del estándar técnico exigible.
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La investigación penal no se debilita cuando se revisa; se debilita cuando no se revisa. Y en delitos sexuales, donde el impacto de una investigación defectuosa es devastador tanto para la presunta vÃctima como para el imputado, la ausencia de control técnico resulta inaceptable.
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Conclusión: Método o relato, esa es la diferencia
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La investigación de delitos sexuales no puede descansar exclusivamente en el relato ni en la buena fe del procedimiento. Requiere método, control técnico y una aplicación rigurosa de los protocolos existentes. La estandarización de criterios periciales, la capacitación uniforme y la auditorÃa técnica independiente no son exigencias teóricas: son necesidades prácticas del sistema.
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Investigar sin contaminar no es un ideal abstracto. Es la diferencia entre una investigación sólida y una que, aunque bien intencionada, está destinada a ser cuestionada. Y como peritos, especialmente quienes provenimos del mundo policial, sabemos que cuando el método falla, la verdad siempre paga el costo.
Por Jorge Alarcón Castillo
Perito CriminalÃstico
Especialista en Investigación, Análisis y Prevención de Delitos Sexuales
Especialista en Análisis de  Entrevista Investigativa Videograbada
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